El Ayuntamiento de El Álamo, en Madrid, ha llegado al límite de la precarización de los servicios públicos. Tanto que quiere vender un colegio público recién construido que todavía no ha entrado en funcionamiento.
El cole Miguel Ángel Blanco tenía ya matriculados a 75 alumnos, que estaban pendientes de que acabaran las obras para trasladarse desde otros centros, tal y como cuentan los afectados.
Lo han denunciado ya tanto el PSOE como Izquierda Unida, y la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos Giner de los Ríos (pdf) junto a los sindicatos.
El alcalde, evidentemente del PP, dice que no es para tanto, que todavía no se ha llegado a un acuerdo y que esa privatización estaba incluida en el programa electoral.
Mi apuesta es después de las elecciones generales, el regidor Jesús Arribas (arriba España, se entiende) dará a conocer a la entidad religiosa que va a comprar el centro. Porque, cuando uno es de derechas y se pone a privatizar, sólo lo puede hacer para re-cristianizar España.
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