Sé ecológico: compra cordero de Nueva Zelanda

La huella ecológica

Consumir productos locales contribuye a evitar la emisión de gases de efecto invernadero. Cuando compramos alimentos que provienen de nuestro entorno más cercano estamos evitando un gasto superfluo, especialmente en transporte y conservación frigorífica. Esa es la idea principal del locavorism, una teoría que mucha gente hemos asumido como absolutamente certera, pero que al parecer tiene sus puntos flacos.

Resulta que puede darse el caso de que no todos lo productos que provienen de lugares lejanos son más caros medioambientalmente que los producidos en sitios cercanos. O, al menos, eso se desprende de varias investigaciones realizadas en Nueva Zelanda, y que certeramente resume Félix Ares de Blas en este artículo de El Escéptico, la revista de la asociación ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico.

Estudios neozelandeses concluyen que sus corderos, sus cebollas y su leche, compradas en Gran Bretaña, tienen un menor coste ecológico que las producidas en dicho país, donde las condiciones climáticas exigen unas técnicas de cultivo y de crianza muy agresivas con el medio ambiente. Aunque hay que reconocer que, a la hora de realizar estos cálculos, los investigadores de las antípodas seguramente estuvieran influidos por el daño que el locavorismo puede estar causando a sus exportaciones.

Ares de Blas también cita el caso de los tomates españoles, cuyo consumo en el Reino Unido ofrecería una huella ecológica menor que los cultivados en las propias tierras británicas, de acuerdo a los datos de un magnífico reportaje del diario The Sunday Times. La causa reside en que estos tomates necesitan de mayor aporte de fertilizantes, así como de invernaderos con calefacción.

Vistas así las cosas, ¿qué deberíamos hacer los consumidores ecológicamente concienciados? Me temo que poca cosa, aparte de esperar y de dejarnos llevar por la intuición hasta el momento en que tengamos más datos. El problema para el futuro parte del hecho de que, como bien cuenta el artículo del Times, las grandes multinaciones están preocupadas por el locavorismo y están dispuestas a estudiar la “verdadera” huella ecológica de diversos productos alimenticios. Los consumidores escéptico tendremos que esperar que sus estudios no sean tan “neutrales” como históricamente lo han sido los de otras industrias, como la del tabaco a la hora de estudiar el riesgo de sus cigarrilos o las petroleras cuando estudiaban el cambio climático.

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Acerca de Óscar Menéndez

Comunicador científico.
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