Me odiaría cada mañana

-Se le ha hecho una pregunta: ¿Es o ha sido usted miembro del Partido Comunista?
-Podría contestar -respondí- con la exactitud que usted me reclama…
-Se trata de una pregunta muy simple -continuó-. Cualquiera estaría orgulloso de contestarla; cualquier americano auténtico estaría orgulloso de contestar la pregunta “¿es ahora o ha sido en el pasado miembro del Partido Comunista?”; cualquier americano auténtico…
-Depende de las circunstancias -le dije-. Podría contestar, pero si lo hiciera me odiaría cada mañana.

Me odiaría cada mañana, de Ring Lardner, Ediciones Barataria

Corría el año 1947 y Ring Lardner, uno de los más célebres guionistas de Hollywood y de la televisión, realizaba esta declaración ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Como defensor de la libertad de expresión, Lardner se negaba a hablar de sus opiniones políticas frente a un tribunal. Se aferraba así a la Primera Enmienda de la Constitución de su país, que establece el derecho a la libertad de expresión.

El Partido Comunista, al que él públicamente pertenecía, todavía no estaba prohibido en Estados Unidos, por lo que el guionista no podía agarrarse a la Quinta Enmienda (ya sabéis, esa que reconoce el derecho de un acusado a no autoinculparse). Eso hubiera sido como reconocer, implícitamente, que la simple pertenencia al Partido Comunista era delito.

Ring Lardner fue una de las primeras víctimas de la Caza de Brujas, un dispositivo político judicial creado para acabar con la disidencia en el Estados Unidos de la guerra fría. Cuando, años después, el PC fue ilegalizado, sus miembros ya pudieron acogerse a la Quinta Enmienda. Entonces, la mayoría de los perseguidos fueron absueltos, aunque a todos se les expulsó de sus trabajos.

Ring Lardner, en su ficha policial

Lardner fue condenado, junto a un grupo de profesionales conocidos desde entonces como ‘los 10 de Hollywood’, a un año de cárcel. Y pasaron otros doce años hasta que pudo volver a trabajar oficialmente para un estudio.

“Me odiaría cada mañana” es la autobiografía de un personaje excepcional y que no se ciñe sólo la narración de unos hechos (la llamada Caza de Brujas) que acabaron con la libertad de expresión en los EE.UU. de posguerra. También es muchas más historias:
-la de cómo un alcohólico rehabilitado acaba volviendo a ser un bebedor moderado (“algo que raya en lo imposible, según la doctrina oficial de Alcohólicos Anónimos”)
-la de un preso que acaba coincidiendo en el penal con el juez que le condenó (el paladín de la libertad se quedaba con dinero de personas a las que contrataba para su juzgado)
-la de un defensor del régimen legítimo de la II República cuyo hermano, miembro de la Brigada Lincoln, fue abatido en España

Uno de esos libros que, digo yo, hay que leer.

[Si te interesa esto, a lo mejor también te apetece leer la entrada que hice sobre El libro de Daniel, de Doctorow.]

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Acerca de Óscar Menéndez

Comunicador científico.
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Una respuesta a Me odiaría cada mañana

  1. Lo pongo en mi lista de la compra. Ya te contaré.

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