Los niños del cohete

En 1957 dos niños pequeños soñaban con mandar un cohete al espacio. Terence, de sólo nueve años, y Bruce, algo mayor y ligado a una silla de ruedas a causa de una parálisis cerebral, creían tener los conocimientos necesarios para poner un pequeña nave en órbita. Y pensaban incluso en añadirle un ratón como tripulante. Pero no tenían el dinero para poder llevarlo a cabo.
Como el padre de Terence era investigador de la Universidad de Buffalos en Nueva York y trabajaba para el NIH (los estadounidenses Institutos Nacionales de la Salud), ambos no dudaron en a quién pedir la pequeña inversión que necesitaban. Mandaron esta carta a la División de Presupuestos de Investigación del NIH:

Carta al NIH de los dos niños

Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la carta no acabó en la basura… sino en el escritorio de Ernest Allen, responsable de Presupuestos del NIH. En los cincuenta, la vacuna de la polio había relanzado el interés por la investigación médica y Allen sabía que no podía permitirse la justicia poética de regalar dinero a unos niños. Pese a ello, planteó la petición en una reunión del Consejo Nacional de la Salud. Nadie fue partidario de quitar 10 dólares de las arcas estatales, pero entre todos recaudaron la suma que los pequeños pedían. La siguiente carta confirmó la ‘concesión’ de la ayuda:

Carta con el envío de los dos 10 dólares

Con el dinero en su poder, los niños se pusieron manos a la obra. Tras varios infructuosos intentos, consiguieron un lanzamiento extraordinario. Tanto, que el cohete se perdió de vista en el cielo y acabó cayendo a casi veinte kilómetros de distancia.

Esta es la historia, tal y como la cuenta un vídeo de los propios NIH:

La grandeza de esta historia no reside sólo en la entereza de estos niños. También en cómo los responsables del NIH supieron aprender de este reto: desde entonces, este organismo tiene diferentes programas destinados a fomentar la creatividad científica en los mas pequeños. De hecho, la contraportada del librito que resume la experiencia de Terence y Bruce es reveladora:

Contra: Si tienes una buena idea, habla con tus maestros y con tus padres...

Y este es el librito impreso (perdón por la foto), que amablemente me enviaron desde el departamento de Comunicación de los NIH, y que a mí ha conseguido enternecerme:

Foto del libro, pequeño

[La historia completa de los Rocket Boys está disponible en esta versión en pdf en inglés y el libro también es descargable en pdf en inglés y castellano. Esta maravillosa historia llegó a mis manos gracias a la también maravillosa América Valenzuela.]
[Los finales de las historia no siempre son buenos. Mientras Terence acabó convirtiéndose en un exitoso cantautor, Bruce murió en su juventud al parecer por complicaciones en su paralisis cerebral.]

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Acerca de Óscar Menéndez

Comunicador científico.
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3 respuestas a Los niños del cohete

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  3. ramiro dijo:

    Solo para agregar que buscas en tus sueños y los haces realidad eres grande, lo bueno es que nunca dejes de luchar y se acabe la esperanza y la fe, en los momentos que se te tape el camino por una neblina siempre hay una luz que ilumina tu camino se positivo siempre, y siempre que hay que apoyar y mirar haci adelante.

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